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03. Cómo Vemos y Cómo Fotografiamos

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Más de una vez habrás presenciado una escena impresionante que has querido captar con tu cámara. Una puesta de sol por ejemplo. Pero al ver los resultados en la pantalla te das cuenta de que no tiene nada que ver con la realidad, que los detalles que tú apreciabas y que hacían la escena tan bonita no están en la foto, en la cual sólo se aprecia parte de lo que observabas. Esto ocurre porque nuestros ojos funcionan de forma distinta a como lo hace una cámara de fotos.

Algo en lo que si hay similitudes entre el ojo y la cámara es la forma de captar la luz. Ya hemos visto en capítulos anteriores como funciona una cámara y sus partes. Por lo que estamos en condiciones de decir que: el objetivo por donde entra la luz, equivale en nuestros ojos a la córnea y la pupila; el diafragma de la cámara se corresponde con el iris, encargado de dejar entrar más o menos luz en el ojo; la lente del objetivo es a su vez el cristalino del ojo, necesario para enfocar a varias distancias; y el material fotosensible, o sensor del ojo, es la retina, donde se encuentran las células fotorreceptoras.

Y ahora veamos las diferencias entre lo que vemos con nuestros ojos y lo que la cámara puede hacer, que es lo importante.

En escenas con alto contraste nuestro ojo se puede adaptar fácilmente y podemos apreciar las zonas oscuras tan nitidas como las zonas iluminadas. En el caso de que nos encontremos en una habitación a oscuras y la única fuente de luz provenga de una ventana, podemos apreciar los detalles que hay tanto dentro como fuera de la ventana con la misma nitidez. Esto no lo puede hacer una cámara, por lo que debemos escoger que zona queremos que salga bien iluminada en nuestra foto, si la más oscura o la más iluminada. Ya hablaremos de técnicas para conseguir en estas situaciones una foto donde todo esté bien iluminado.

Ante los cambios de luz nuestro ojo se comporta de manera excepcional, pudiendo aumentar su sensibilidad de forma rápida y precisa. Mientras que con una cámara, la sensibilidad depende del sensor y el ISO que estemos usando. Antes era un embrollo andar cambiando de película según la luminosidad de la escena, pero ahora con las cámaras digitales el cambio de sensibilidad del sensor se puede hacer con relativa comodidad y rapidez.