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Taller de Expresión Artística

Expresión artística/

Se trata de generar por diversos medios sensoriales, disparadores que provoquen en el tallerista la necesidad de trasmitir en imágenes sus sentimientos más profundos. Se le da gran importancia a la edición y presentación de las obras. 

(En el Módulo 4 se genera obra para participar en convocatorias de eventos y concursos fotográficos).

La fotografía como medio de expresión artística puede contribuir eficazmente a desarrollar la sensibilidad estética, avivar la imaginación creativa y estimular una apreciación reflexiva de los aspectos visuales que rodean al estudiante. Este taller contiene las nociones composición fotográfica, acompañadas de una serie de buenas prácticas para lograr en los estudiantes el desarrollo de la técnica fotográfica y de la imaginación.
Este curso, acompañado del Módulo 4, tiene como objetivo plantear aspectos de la fotografía que no necesariamente son técnicos, pero si fundamentenles.

Las nociones básicas sobre la composición de una imagen son algo que debe tener en cuenta quien se sitúa tras una cámara fotográfica. La comprensión de ciertos conceptos técnicos como volumen, ritmo y textura, entre otros, permitirán "ver" mejores fotografías y componer imágenes con conocimiento de causa. La práctica de estos conceptos contribuirá a que el estudiante desarrolle su capacidad para percibir e interpretar críticamente las imágenes del entorno, refinando la sensibilidad estética e incrementando la conciencia ambiental, como factores que contribuyen a la calidad de vida.

LA ORGANIZACIÓN

En la fotografía, la organización es el primer elemento del lenguaje plástico-visual con el que debe familiarizarse el tallerista. La cámara, contrario a la mirada humana de una escena, reproduce sin distingos todo que aparece en el encuadre. Debido a esto, los principiantes se sorprenden cuando aparecen cosas o personas inesperadas en sus fotografías: líneas que cortan un paisaje, o en primer plano un brazo sin cuerpo o un cable eléctrico. Frecuentemente sucede esto porque el fotógrafo no repara en estos elementos durante la toma, por estar concentrado en su punto de interés.
La mirada escrutadora del ojo es algo que el fotógrafo debe imponer a la imagen mediante el enfoque selectivo o cambiando el punto de toma para que los detalles sin interés desaparezcan, se emborronen (mediante la profundidad de campo), se oculten o queden supeditados a la composición general. Para lograrlo hay que aprender a mirar como cámara y no como persona que al mirar una escena se concentra en lo que le interesa, ignorando lo demás.
La fuerza de una imagen formal radica frecuentemente en la relación de los elementos que la componen con las líneas imaginarias que la dividen horizontal y verticalmente, en tres partes iguales. Aquéllas con primer plano, distancias medias y fondo claramente discernible resultan especialmente eficaces si estas áreas forman tercios. La intersección entre dos tercios horizontal y vertical constituye una buena localización para el centro de interés. Desde aquí la vista puede recorrer toda la imagen siguiendo líneas y curvas o recorriendo centros secundarios de atención.